sábado, 5 de diciembre de 2015


Mi niña azul
( A Adriana )



Quebrantaste la invariable ruta del silencio
con tu quejío profundo de tierra
y lágrimas de jondo verso.
La sangre puso nombre al misterio
y la vida derramó
todo el limón y la canela del mundo
en el breve espacio de ternura
de tus pies a tu pelo.
Al compás de una saeta
conquistaste la alegría
apoyada en mi pecho.
Mi libertad salvaje se hizo presa miel
en la caída de tus ojos abiertos
y tu boca encontró todos mis besos
agrietados en alcoba de cieno.
Azul como el mar de mi sueño,
el fragor puro de tu risa.
A tu lado, mi niña azul, duermo.
A salvo, duermo.
Read More

domingo, 29 de noviembre de 2015

El beso

No creo en dios ni en el fuego eterno.
Dejo la devoción en el beso.
Se abre como una granada
y dentro la tierra, el agua,
la luz que preña mi universo.

Rebelión de piel al borde de la nada
astro sin sueño.

Todo canta en un beso.
El pájaro, el vino
y un mayo recién hecho.

En un beso, la suerte bella de horas santas.
La tristeza se torna vecina y el hastío
pisa la orilla vacía de algún desconocido.

Hay llanto sin dolor en el beso.
Penetra cuerpo, alma, credo.
Atraviesa las grutas del silencio
y destapa una ola que me arrastra
al mar de estar vivo.

La vida se vuelve inútil
si no cruje en un beso.

Read More

miércoles, 25 de noviembre de 2015

No sé nada del amor


No sé nada del amor.
Ni el nombre de su calle.
Solo sé que sus ojos oscuros
borran recuerdos cargados de lluvia.

Su boca exhibe su desnuda geografía
y en ese mar bravío moran arrecifes de azúcar.
Y el instante.

En el canal de su cuello se esconde
el más dulce placer de una caída,
insólitos acantilados,
leyes que ríen.

No sé nada del amor
tan solo que sus manos no tienen fecha.
Acarician trémulas la espera
y esculpen febriles despedidas.

No sé nada del amor.
Ni el nombre de su contienda.
Solo sé que su cuerpo en tregua con el mío
guarda el secreto misterio de la vida.


Read More

domingo, 22 de noviembre de 2015





Mi cuerpo será pasto de los siglos.
Talla mortal sin destino.
El agua de la fuente no beberá ya de mi vientre
y la noche y el día no respetarán la eternidad
de mis labios.
Se perderá mi risa en la tuya,
pero mis versos seguirán dándote sombra
entre los árboles.
Read More

No soy destino


No soy destino.
Soy madera perfumada de intimidad y pórtico consagrador de heridas y evocaciones.

Beso las huellas de los miedos
mientras un testigo de nombre tiempo se regocija
en la fragilidad del tablero.

Río en los ojos turbadores del caminante
y meto los pies en su piel de sexo y oro.
Hasta el río cómplice se cala de vino hasta los huesos
y fluye al breve compás de la postura de los amantes.

No siento la levedad de los pasos que desaparecen
pero ya soy puente. Eterno puente.
Read More



Ando desnuda

Ando desnuda entre los tiempos de tu voz.
Tu saludo de viento llega y brinca sobre las palomas de mi aliento desvelando caminos y cielo.
Corre, atrapa, vuela la interrogación de mi boca y, al aire, la seca.
Enterrado el veneno móvil de la duda.
Mis adentros callados dan vueltas y vueltas bailando. Se han vuelto sordos de nacimiento desde que me dices: mi niña guapa, abraza mi olvidada primavera.
Me llamas Amor sin anillos ni ceremonias y nacen orquídeas blancas en mi pelo.
Como mantilla de novia.
Read More

martes, 17 de noviembre de 2015

La mujer que él ama


La mujer que él ama no tiene calendario,
nace y muere en la esclavitud de cada abrazo.
No necesita juncias ni laureles.
Solo dormir en el hueco de su garganta,
desordenar las entrañas
y echar al vuelo las campanas del alma.
Sentir la libertad en el encaje de su boca,
desabrochar el delirio a tientas.

La mujer que él ama no necesita rúbricas ni cadenas.
Solo un puente blanco hasta el sur de sus piernas.
Olvidar el trayecto seguro
y recorrer a ciegas los orígenes de su llanto.
Pasear despacio por los ríos de sus manos
y ahogarse en el dulce naufragio.

La mujer que él ama no necesita himnos ni herencias.
Solo renovar con la lengua ilesa la vieja alianza.
Read More